23 abril 2008

Decidir

Fue interesante escuchar ayer la mesa cuadrada organizada por ADIC entorno al Patrimonio Lingüístico. Sobre todo, conocer las opiniones de dos personas de gran peso pero cuya opinión no suele ser habitual oír: José María Cubría y Adolfo López Vaqué.
Cubría (hijo del escritor costumbrista y presidente de ACANTO), después de repasar el concepto de patrimonio y las figuras de protección que existen en la ley 11/98 de Cantabria, se mojó en el tema: es difícil articular una protección para el patrimonio debido a los problemas para definirlo claramente. Como ejemplo, expuso la posibilidad mucho más real de declarar BIC al pantoja (jerga de los canteros trasmeranos).
López Vaqué se acercó mucho más a lo personal y habló de las peripecias que sufrió en la elaboración y edición de sus libros y cómo fue tachado de a pesar de perder dinero en el intento.
Muchas opiniones y muchas ideas en un coloquio muy interesante del que me quedo con el principio. Cubría comenzó definiendo patrimonio como el conjunto de bienes relacionados con la cultura y la historia de una región, que la sociedad DECIDE preservar.
Decisión, voluntad; parece ser lo único que falta

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