19 diciembre 2006

Palabras

Asina morren
las palabras antiguas:
comu trapos de nieve
que tras dudar en el aire
cain al suelu
sin un pujíu.
Tendría de icir: gutas.

¿Ondi están aboras las cien
formas de icir colorita?
En la costa de Biarritz alcontró
Nabokov uno de aquellos
llamatos: miresicoletea.
Mira, está abora baju la arena
comu la estiya de una concha.

Y los labios que se movierin
y dijerin talmenti
miresicoletea
los de aquellos críos
que juerin padres
de los nuestros padres,
aquellos labios durmen.

Dices: un día de agua
mientras andaba
por una carrera de Grecia,
vi que los guías de un templu
gastaban chamarras amarillas
con un gran dibuju de Mickey Mouse.
Tamién los viejos dioses durmen.

Las nuevas palabras, añades
vien jechas con materias vulgares.
Y parlas del plásticu, del poliuretanu,
del cauchu sintéticu, y afirmas
que bien luegu terminarán todas
en el conteneor de las basuras.
Paeces un pocu triste.

Pero mira a las crías
que bierran y enrean
frente la puerta la casa,
escucha con cuicía lo que dicen:
El caballo juesi a Garatare.
¿Qué es Garatare? les prigunto.
Una palabra nueva, risponden.

Ya ves, las palabras no siempre surden
en sólidas áreas industriales;
no tien porqué ser productu
de las uficinas de propaganda.
Surden daque veces entre risas,
y se apaecen milanos en el aire.
Mira cómu tresponen al cielu,
cómu está trapeando hacia riba.

Bernardo Atxaga. El hiju del alcurdionista

1 comentario:

xaxaoc dijo...

Mui guapu, sí señor.

Apa esa traducción!

un abrazu!