08 febrero 2007

Lengua franca para Europa

La reciente admisión de Rumania y Bulgaria en la UE ha elevado aún más el número de lenguas existentes en un Unión que se ha convertido en una Torre de Babel. Esto no supone un problema para los que entienden esta organización como una simple unión de países soberanos con relaciones económicas especiales, ya que el mundo de los negocios hace tiempo que solucionó el problema encumbrando al inglés como lengua franca. Sin embargo, la política aún no ha asimilado esa realidad y sigue enrocándose en la protección numantina de las diversas lenguas vernáculas.
Desde esta bitácora se defiende y promueve la diversidad lingüística, pero teniendo bien claro que la unidad y la interrelación con otras comunidades (no solo europeas) pasa indefectiblemente por la asunción de una lengua franca que sirva como medio de comunicación común y permita la articulación de un tejido social más denso. Un Parlamento Europeo con decenas de traductores no es síntoma de respeto a la diversidad sino de la escasa formación de nuestros políticos, ya que la protección de las lenguas minoritarias no debe ser una excusa que obstaculice la globalización de la comunicación social.

31 enero 2007

Escribir como se habla

Tengo sentíu daque veces el quejíu de que al escribir en hablas tradicionales se jaz de un mou que naidi escuchó nunca en dengún pueblu de Cantabria. Priguntan y priguntan ondí puei alcontrase el lugar y los paisanos que asina parlan: un santu grial para visitar un dumingu dimpués de unos blancos y una buena cumía. Angunos con ingenuo enterés, otros para burlase, todos quierin dir a esi prau míticu.
Malas noticias: no desiste. Que naidi crea que en angún valle los viejos paliquean en la bolera como se escribe por aquí. No, no. Esu sedría como buscar a quin hable como los personajes de las novelas.
Perdona, creo que te debo una disculpa es perfectu castellanu y sal todos los días en películas y series de televisión.
¿Quín lo oyó juera la caja tonta?

22 enero 2007

Tacho-Cao



Desiste el Tacho-Cao, desiste. No es un envento de los farolones de los americanos ni surde de la globalización. ¡Es la marca de cacao soluble de El Horno San José! ¡Tacho-Cao, se jaz en Torlavega!
Y lo que es mejor, lu jaz Los Jornos. Porque para munchos, El Horno San José tuvía es Los Jornos, aquellos que vinían con la furgoneta dendi el Besaya con el su coloñu chocolate, manjar para los niños ajambraos de posguerra. Un día podía comprase una onza o dos (si era fiesta y se bía vendíu angún jatu en la feria) pero los más bía de conformase con goler la furgoneta y aguantar el sinciu. Los más suertudos bían vistu la alacena tan hermosa ondi costodiaban las tabletas y lo cuntaban por lo bajín.
Abora venden Tacho-Cao en un ejemplu de adaptación a los tiempos. Nada más sentilu jui al mercau y compré un tarru para desayunar con la vaca rilocha de Tacho-Cao, el cacao de Los Jornos.

19 enero 2007

La conspiración


No me resisto a colgar esta viñeta plagiada vilmente en forma y fondo a Cox and Forkum, unos humoristas gráficos estadounidenses.

13 enero 2007

10 enero 2007

Esclariando trapos

Un añu de bitácora y paez que tien más aquel comu icimos las cosas que lo que icimos cada semana. Así que dejo en la jaza derecha de la página un ligatu permanente con el llamatu Pero ¿en qué está escrita esta bitácora?
¿Esclariará angu?

04 enero 2007

Arbolariona

Faltaban solamente unas horas para que espincipiara el 2007 cuando entró en la habitación picando el su teléfanu. ¿Cómu se escribe arbolariona? ¿Es con b o con v? A pesar de ber nacíu entre brañas y vallejas, aquella mujer que ya pasaba del meyu siglu bía entrau ena moernidá jaz tiempu y préstabale asgaya felicitar las fiestas enviando MSMs. Pero esti mensaje era para una amistá especial. Una amistá bien abregoná por la probeza y la infancia, una infancia acurriando la ricilla, comparciando escuchos y jugando al jitu en La Lomba, Tamareo…

Abora no quedaba nada de todo aquello: una de ellas trespuso a otras tierras más soleás y menos duras y vivía lejos de montes y valles. Ya no quedaba nada de aquella infancia más que alcordanzas y palabras, muchas palabras. Por esu cuando tuvo de felicitala el añu nuevu no alcontró mejor forma: “arbolariona, que siempre juiste una arbolariona”.